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martes, 30 de junio de 2015

Nota inconclusa...

Estuve a punto de suicidarme, no por problemas, sino por mero placer. El corazón me palpitaba lento en la mano izquierda. Estaba listo para hacerlo, un ligero apretón sería suficiente. Nada era más importante que mi muerte, ni mi tristeza, menos mi felicidad. Me tacharon de cobarde, demente, loco orate, pero ellos, ¿qué saben de la felicidad plena? Ellos se divierten con el alcohol, drogas, sexo entre iguales, no hay distinción en nadie, todos caminan al mismo ritmo, al mismo lugar. A la muerte con miedo. a muerte no logran saborear el dolor que produce y al unirse con el nerviosismo  hace que el sudor producido haga arder las heridas. Las gotas de sangre al chocar con el suelo me excita, al estar en silencio puedo encontrar las respuestas, yo hago mis miedos y los consumo con un poco de música. Las lagrimas solo son para limpiar la sangre que tengo en el rostro. Tal vez no debí llegar a este punto tan deprisa, no lo entiendo, no puedo ser igual a ellos, no puedo, tendría que aborrecerme primero. Quiero borrar lo escrito hasta ahora, pero no me serviría de nada, tengo que meter de nuevo mi corazón, apenas puedo reconocer las letras de esta nota de suicidio. Debo terminar con todo antes de ser feliz, no será por mucho tiempo, es poco lo vivido hasta hoy, dejaré inconclusa esta nota...una vez más no pude.

lunes, 22 de junio de 2015

Un escupitajo sobre tu mano

Aquella mañana de enero, lluviosa debí besar tu abdomen, ese que me encantaba, esa libélula con la que soñabas volara entre nuestros cuerpos desnudos. La habitación nunca fue enfrió nuestras caricias. Nunca terminaron los sueños perfectos, te fuiste por mi culpa pero la libélula se hizo mi fiel amiga, con la que te espero en otra mañana lluviosa, fría, en mi sillón con una película para distorsionar los sonidos ajenos al latir de mi corazón por verte desnuda entre mis brazos. No me detendré, sabes que no lo haré. La muerte saboreará cada palpitar de mi órgano vital, porque solo me permitió una vez más junto a ti. No sé que cuentas le voy a entregar al frío por que no creo que mi ser vuelva a estar junto al tuyo. Te dejaré la libélula en un escupitajo sobre tu mano. Perdón pero me llama la muerte.

miércoles, 17 de junio de 2015

Dulce melodía.

En ocasiones darte cuenta que quieres ser tanto pero en el camino dejas de ser "algo" puedes entrar en pánico, lo sé. Así estoy en este jodido momento. En algún momento de la vida creerás que lo has logrado pero seguirá siendo algo subjetivo por el simple hecho de que jamás entendiste como llegaste ahí. Te atormenta perecer en el intento de lograr un objetivo de tantos, uno tan minúsculo, tan insignificante. Estás enfocado en algo irreal, así como la vida lo es. No puedes aterrizar ningún sueño por más que sientas que lo estás saboreando. Nada llegará a tus pies, por que no das una razón suficiente para hacerlo. Por que en el fondo el final feliz, el que concluyes la vida es obvio, es la muerte. La muerte tocando una dulce melodía para estremecer tu paladar, sediento por probar la viscosidad de la carnosa piel de una muerte hermosa. No hay más, estoy listo.