Seguidores

miércoles, 26 de agosto de 2015

Promesa en el limbo

Llevo tanto tiempo esperando a mi nahual y él a mi. Después de esa pelea no sabía que hacer, me quería volver el, pero algo me lo impedía, sí, solo soy un ser viviente común con ganas intensas de ser el nahual de algún otro ser.
Que estupidez la mía. ¿Cuándo inicie con esa boba idea?
No puedo lograrlo es <<imposible>>. Simplemente debe regresar mi nahual, mi ser místico qué prometió caminar por un sendero distinto pero, tan paralelo a mi para poder encontrarnos en el año y día pactados por nuestras gotas de sangre.
El lugar sería perfecto; frío, deshabitado, claro está.
El infinito, cerca del limbo para poder quedarnos hasta que la última gota de sangre de mi escuálido cuerpo, esté seca. 
Comencé con miedo, pero él dijo que no debía temer, él se suicidaría junto a mi cuerpo tirado en la nada de aquel sitio tan perfecto que pensamos haber elegido, pero no había sido así, el lugar nos eligió a ambos para perecer y darle más vida. 
Mi promesa la estoy cumpliendo, cultivo cada vez más mi pequeño cerebro; tengo preparada una grandiosa sorpresa en el limbo, logré salir pero deje tiempo como cuota y prometí regresar con alguien para morir juntos. 
Mi nahual se enojó, pero al final lo comprendió, su nombre es Lirbia. 

miércoles, 12 de agosto de 2015

Nada en ella era gratuito

Busqué la manera de ahogar mi dolor antes de tiempo, con alcohol, cigarros, amistades, trabajo, cualquier cosa que me robara el tiempo para no pensar en ti y en que todo lo que dije que pasaría, estaba pasando. Cada letra, cada beso, cada suspiro tomo su rumbo en los recuerdos de tu ser. Intenté ser un sedentario para estar contigo pero, tu manera de escasear mi alimento hizo que me pusiera los zapatos e ideara un plan para alimentarme, de tu piel, de tu aire, de lo que fuese necesario para quedarme junto a ti pero abriste la puerta; no buscabas a un sedentario. Traicionar mis sueños por alguien, hubiese sido una muerte instantánea pero tu manera de ser libre desde comienzo me enloqueció y logré sobrevivir. Quise comprar cada segundo de tu vida para que no me dejarás; el pavor que le tenía al sueño agonizante de vivir moribundo se desvaneció cuando tu piel entro en contacto con la mía... ¡que delicia de ser! y me diste a probar de tu sangre y yo te di de la mía y exprimiste tanto que sentí excitación por tocar la muerte, saber si me iba a erizar la piel y deje que me consumieras lentamente para que el dolor me diera placer y lograra disfrutar mi muerte   pero al final nada en ti era gratuito. Nada era como dijiste que era, no gozaste de mi sangre. Solo quedo la herida de tu piel cuando se deslizaba sobre la mía en cada momento de placer, de amor que nos dimos. Ahora no sé que historia contar en casa ciudad que visite en mi largo camino, pero jamás olvidaré quien fue la protagonista de mis cicatrices, Lirbia  en la piel no podrá borrarse; no en la piel, no en mis fotografías, no en mis textos, como lo prometí, ahora eres inmortal mi amor,