Llevo tanto tiempo esperando a mi nahual y él a mi. Después de esa pelea no sabía que hacer, me quería volver el, pero algo me lo impedía, sí, solo soy un ser viviente común con ganas intensas de ser el nahual de algún otro ser.
Que estupidez la mía. ¿Cuándo inicie con esa boba idea?
No puedo lograrlo es <<imposible>>. Simplemente debe regresar mi nahual, mi ser místico qué prometió caminar por un sendero distinto pero, tan paralelo a mi para poder encontrarnos en el año y día pactados por nuestras gotas de sangre.
El lugar sería perfecto; frío, deshabitado, claro está.
El infinito, cerca del limbo para poder quedarnos hasta que la última gota de sangre de mi escuálido cuerpo, esté seca.
Comencé con miedo, pero él dijo que no debía temer, él se suicidaría junto a mi cuerpo tirado en la nada de aquel sitio tan perfecto que pensamos haber elegido, pero no había sido así, el lugar nos eligió a ambos para perecer y darle más vida.
Mi promesa la estoy cumpliendo, cultivo cada vez más mi pequeño cerebro; tengo preparada una grandiosa sorpresa en el limbo, logré salir pero deje tiempo como cuota y prometí regresar con alguien para morir juntos.
Mi nahual se enojó, pero al final lo comprendió, su nombre es Lirbia.
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